13.1.08

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Cerrad los ojos, regalaos esta música!

Tiempo, Vida y Experiencia (¿o no?)

Mientras las notas del violín entran en mis oídos, y un escalofrío recorre todo mi Ser… me acabo de emocionar con esta música, al tiempo que dejo que mis dedos escriban, más es mi corazón el que escribe. Creo que tendré que poner en modo repetición la música, pues cuatro minutos no dan para expresar tantas emociones, tanta belleza, tanto como hay dentro de mí, que siento y vivo a cada instante.

Los momentos más intensos de mi vida, ocurren en las experiencias más simples y cotidianas de mi vida. Amigos que te llaman para preguntarte por cualquier cosa sin más importancia que el hecho de querer hablar contigo. Compañeros de trabajo que en todo el día te dicen un: es buenísimo!, en referencia a algo que expresaste en el momento adecuado, sin sabe porque, y que despertaron en otra persona su parte más emocional y emotiva.

Gente que ves por la calle, con sus vidas, sus problemas y sus alegrías. Gente que alienada camina por las calles, mientras voy sonriendo, contoneando el cuerpo al ritmo de la música que entra en mi Ser y en mis oídos. La gente mira, extrañada, a ese ser dotado de una “excesiva alegría”. Algunos, miran con ojos de deseo. Si. Desearían poder sentir esa sensación. Quizá algún día… quizá nunca descubran que pueden sentir y vivir como ellos deseen, si se atreven a hacerlo. Si rompen moldes, prejuicios, tradiciones, reglas que les limitan.

Desearían poder hacerlo. Más tienen miedo a perder su seguridad. Por eso es tan importante que más personas cambiemos nuestra visión de la Vida y el Mundo. Para que más gente vea ese cambio, pueda sentirlo y se anime a cambiar también, a su manera, siempre para crecer.

Algún día, si la Vida tiene a bien concedérmelo, tendré 90 años. Quizá más. Quien sabe. Existirán los “blogs”? Podré contaros mi experiencia vital desde esa nueva aventura que significa ser un anciano? Espero que sí. Igual para entonces, tener noventa años no será ser tan anciano, y se viva de media por encima de los cien.

Podría estar estudiando inglés. Lo necesito, y mucho, en mi trabajo. Lo sé. En vez de ello, con una compañera polaca, intercambio frases y me enseña palabras en su idioma. Es más bonito. Más interesante. Y me hace sentir bien. No conseguiré entenderme con más de medio mundo. Pero sí con todo aquel que hable polaco. Nunca se sabe a quien te puedes encontrar en Alaska, o Nueva Zelanda, digo yo.

Quiero tocar mi flauta travesera. Aún no sé. Pero se que quiero aprender. Duermo seis horas y media al día -dichoso trabajo-. Dormiré 5 y media. El espíritu, al igual que el cuerpo, se trabaja y se acostumbra. Si alguien me quiere enseñar, pues aquí estoy. Escribidme!

Y las notas del violín, de la flauta, de la guitarra, entran en mis oídos, y un escalofrío recorre mi Ser.

Y como no, la incombustible Ana, dentro de su tiempo y sus historias, saca tiempo para poner un texto en el blog. Sobran las palabras. Mejor mi agradecimiento hacia ti, amiga Ana. Eres una persona estupenda… que lo sepa el Mundo!

2.1.08

En el 2008....

Tras mucho tiempo sin escribir en este blog, vuelvo a las andadas. Sé que Vilo no me tendrá en cuenta que no le haya pedido permiso previo y me tomo la libertad que él me otorgó haciéndome participante de su espacio.

Inicio este año 2008 con mucha ilusión, con fuerza y determinación, con una energía que siento en la base del estómago, en el plexo solar. Me ha costado casi 50 años poder conectar con esa fuerza propia, que no es ni más ni menos que la de la voluntad y la intención, guiadas por la consciencia, por la observación de mí misma, por el darme cuenta de algunas de mis sombras y también de mis luces.

Lograr que las circunstancias externas, que el entorno no llegue a desestabilizarme por completo sigue siendo un objetivo que poco a poco voy consiguiendo. Me tambaleo y no me caigo, recupero el equilibrio con más o menos tiempo. Cuando ocurre, centro mi atención en ese lugar de mi cuerpo donde siento mi fuerza y plas!!! aparece el centramiento. Mi tendencia es irme al coco a darle mil vueltas al asunto y sólo observando mi cuerpo consigo pararlo.

Es por esta razón que, tras haber acabado recientemente mi formación como terapeuta gestáltica, inicio en unos días otra: terapia corporal integrativa, una especie de gestalt a través del cuerpo.

En el cuerpo se acumulan todas las tensiones y emociones reprimidas durante toda nuestra vida. Si cerramos los ojos y hacemos un repaso tipo scanner, nos daremos cuenta de que hay zonas que no sentimos, como si no existieran. Eso ocurre cuando ahí hay bloqueo energético. A través de un trabajo corporal, podemos despertar esa zona y devolverle la vida, lo cual desencadenará la expresión de las emociones y aliviará la tensión acumulada.

Y es que, aunque a algunos les cuesta creerlo, somo seres holísticos aunque nos sintamos escindidos. Devolver la sensación de unidad a nuestro ser es el mejor regalo que nos podemos hacer.

11.11.07

Peter's Bar (un corazón dentro de mi corazón)

Me viene a la mente el recuerdo de mi visita al “Peter’s Bar”, en Horta, capital de la Faial, una de las nueve islas de las Azores.

Antiguamente, en esta isla de paso hacia las Américas, los marineros se daban cita aquí, como una de las ciudades importantes de las rutas de comercio. Hoy en día es un museo con tallas impresionantes hechas en huesos de cachalote y tiburón.

La tradición es que cada velero que atraca en este puerto, deja un pequeño dibujo en las paredes del mismo, con el nombre del barco, la bandera del país pintada y la fecha, como recuerdo del paso. Asímismo, tomarse una agradable cerveza en el “Bar de Peter”, y dejar una bandera, de esas pequeñas y triangulares que cuelgan de los mástiles de los veleros, como recuerdo.

Si hay suerte y coinciden las fiestas de agosto, se llenará el paseo marítimo, tranquilo y deshabitado el resto del año, del bullicio natural de esos días, con mesas con las más variopintas comidas -sobre todo pescados-, y gentes de los lugares más recónditos del planeta.

Esos días los viví intensamente, he de decir que maravillosamente, pues una antigua novia mía era de otra de sus islas, y compartimos un mes de agosto difícil de olvidar, al menos para mí. Mucho tiempo libre, pues cada isla se puede recorrer en un día -al menos las cuatro que yo ví-, y alguna que otra con una mañana ya esta vista.
Ese recuerdo de gente tranquila, que vive el día a día, que sabe que está unida al continente, pero a su vez está separada por mil quinientos kilómetros de óceano… Es todo un microuniverso. Mágico y actual a la vez. Antiguo y místico, según se mire.

Me viene a la mente el recuerdo… de tantas experiencias, de tantos momentos, de tantas miradas, de tantos besos compartidos…

Quien abre su corazón al Mundo, recibe la visita de la Experiencia. Espero que hayáis podido sentir un poco de la magia de mi viaje, de un viaje al corazón del océano, al corazón de una mujer, y a su esencia…