20.9.07
18.9.07

Maravillosa Naturaleza. Resulta revelador ver en plantas tan antiguas, surgidas hace milenios, como en su forma, en la esencia de su crecimiento, hay una constante, que se muestra siempre a poco que sepamos observar: ARMONÍA
Esta pequeña reseña al vuelo, aprovechando que este año ha tenido la Naturaleza a bien hacer que durante más de siete meses los cactus de mi terraza no paren de darme flores -harto difícil aún pareciendo fácil su cuidado-, me sirve para hablar de algo fundamental en la Vida: la Armonía, y el Equilibrio.
¿Cuántas veces, al escuchar una melodía, sentíamos conectar con la música, sin saber muy bien cómo ni por qué? ¿Quién no ha experimentado, caminando por la playa, o la montaña, la sensación de sentirse más ligero, como si pesara menos, como si alguna fuerza lo ayudara a caminar, con una energía especial? ¿Y las ocasiones en que al presentarnos a una persona, y hablar con ella, nos invade una agradable sensación, nuestro cuerpo se relaja, y nos resulta sencillo conectar con esa persona?
La Armonía hace que todo fluya, genera pensamientos creativos, y crea estados de ánimo saludables. El Equilibrio genera interna y externamente una fuerza, coherente, sutil, que nos ayuda a vivir las situaciones, las experiencias, desde una perspectiva activa, nos da seguridad, no para mantener posturas, sino para mostrar una actitud valiente ante la Vida.
Podemos potenciar la Armonía a nuestro alrededor, buscándola, aprendiendo a generarla. Quien no ha visto como en una fiesta, dependiendo de la gente que haya, caen las conversaciones, hay menos “buen rollo”. O como en una reunión apagada, entra según que persona, y su presencia, su ánimo, su alegría, contagia a la gente y acaba siendo un encuentro muy vivo. A tal punto influyen las emociones y la energía que llevan las personas, por ello hay gente que conecta muy bien con los demás, mientras que otros nos llegan muy poco.
Podemos crear equilibrio en nuestro interior, y en lo que nos rodea. Vivir la Vida intensamente, disfrutar al máximo de las emociones, sentir, amar, relacionarnos, y que todo ello muestre ese equilibrio, esa conquista que ayuda a dar libertad, a mostrarse uno tal cual es, expresando lo que siente, moviéndose, y con valor para actuar y luchar por conseguir sus sueños.
Podemos crear. Actuar. Movernos. Sentir. Amar. Solo es cuestión de empezar, de elegir vivir en lugar de pasar la Vida…
16.9.07
Energía
He aceptado encantada escribir en el blog de Vilo... porque es su blog, y yo me siento una afortunada invitada a compartirlo con él.
El otro día chateábamos él y yo por el messenger y comentábamos la potencia y la intensidad de las emociones que se pueden llegar a engendrar y sentir por este medio virtual. El que lo ha probado, sabe de lo que hablo; el que no, tendrá dificultades en creerlo.
Nada hay como la propia experiencia para "saber", completamente diferente del "creer". Conocimiento frente a fé. Ya lo decía Buda: no creas nada de lo que te digan, ni de mí mismo. Experimenta, experimenta, experimenta.
De ahí la gran diferencia entre el Budismo y otras religiones.
Actualmente hay importantes movimientos que abogan por unir ciencia y religión, cuando hasta ahora estaban contrapuestas y eran excluyentes la una de la otra.
Y es que hay algo llamado energía que, sin ganas ni conocimientos suficientes para explicarlo científicamente, existe aunque no la veamos. Circula, se mueve, se transforma, haciendo caso omiso del tiempo y del espacio.
Somos energía y como tal, vibramos. Tanto da que la otra persona esté a miles de kilómetros: la energía se siente.
Es la base de las llamadas terapias energéticas, como el Reiki, que se pueden utilizar, enviar a distancia.
Y así funcionan muchas de las relaciones virtuales: vibramos con algunas y con otras nada, porque reconocemos una vibración similar a la nuestra e ignoraremos la que no esté en la misma frecuencia, del mismo modo que las emisoras de radio: si no sintonizamos, no nos podemos escuchar, ni tan siquiera saber que existimos.
El otro día chateábamos él y yo por el messenger y comentábamos la potencia y la intensidad de las emociones que se pueden llegar a engendrar y sentir por este medio virtual. El que lo ha probado, sabe de lo que hablo; el que no, tendrá dificultades en creerlo.
Nada hay como la propia experiencia para "saber", completamente diferente del "creer". Conocimiento frente a fé. Ya lo decía Buda: no creas nada de lo que te digan, ni de mí mismo. Experimenta, experimenta, experimenta.
De ahí la gran diferencia entre el Budismo y otras religiones.
Actualmente hay importantes movimientos que abogan por unir ciencia y religión, cuando hasta ahora estaban contrapuestas y eran excluyentes la una de la otra.
Y es que hay algo llamado energía que, sin ganas ni conocimientos suficientes para explicarlo científicamente, existe aunque no la veamos. Circula, se mueve, se transforma, haciendo caso omiso del tiempo y del espacio.
Somos energía y como tal, vibramos. Tanto da que la otra persona esté a miles de kilómetros: la energía se siente.
Es la base de las llamadas terapias energéticas, como el Reiki, que se pueden utilizar, enviar a distancia.
Y así funcionan muchas de las relaciones virtuales: vibramos con algunas y con otras nada, porque reconocemos una vibración similar a la nuestra e ignoraremos la que no esté en la misma frecuencia, del mismo modo que las emisoras de radio: si no sintonizamos, no nos podemos escuchar, ni tan siquiera saber que existimos.
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