2.4.10



¿Señales?

Cuantas más experiencias vive uno, más se va dando cuenta de hasta que punto la Vida -ese intangible y misterioso fenómeno que a todos nos envuelve y en el cual vivimos- nos hace ser partícipes de momentos, de encuentros y de situaciones que, de no ser uno tan escéptico y probar, meditar y pensar detenidamente todo, podrían calificarse de mera superstición o burda creencia.

Bien es cierto que estamos rodeados de energía, y que esa misma energía que hay en todo, también está en nosotros como seres humanos -igual que hay carbono en todo el Universo y en todo nuestro cuerpo por extensión-. Ya un tal Semyon Kirlian -técnico electrónico- reparando un aparato electrónico recibió una descarga, tras la cual su mano quedó envuelta en una aureola blanca de luz. Con excitación y miedo a la vez, llamó a su esposa, y decidieron repetir la experiencia, obteniendo el mismo resultado una y otra vez. Lo extraño, es que su halo de luz era irregular, y el de la mano de su mujer, regular y de un color diferente. Hecho que atribuyeron al delicado estado de salud de él y al perfecto de ella.

Karl Pribram, neurofisiólogo austríaco, nos habla de un cerebro y un Universo holográficos -donde una parte representa al todo, así como un grano de arena es grano y playa a la vez-. Lo que lleva a comentar que la física cuántica ha demostrado que se puede hacer reaccionar a un átomo o molécula desde una punta a otra del planeta, sin haber contacto entre ambas en el momento de hacerlo. Lo cual desemboca en lo siguiente: dos mentes, dos corazones, dos cuerpos en definitiva, pueden sentir y transmitirse energía, pensamientos y emociones, sin importar la distancia que pueda haber entre ellos. ¿Magia? ¿Superstición?. Ciencia, para aquellos que gusten de pruebas además de moverse en el terreno de lo cuasi increíble.

Estamos conectados por una Energía que lo mueve todo e interacciona con todo. Por experiencia propia, cuando deseamos con mucha fuerza interior, y pensamos y ponemos imágenes mentales y sentimientos, en conseguir algo, suelen ocurrir determinados acontecimientos, o suceder ciertos encuentros, que nos ayudan o encaminan de alguna manera a conseguir eso que hemos deseado.

Circunstancias que nos hacen pensar hasta que punto podemos transformar nuestras vidas por medio de como actuamos, pensamos y sentimos. A través de las relaciones que establecemos con otros seres humanos, y de como dejamos que otras personas entren en nuestras vidas.

Pensad por un momento en un hipocondríaco extremo. Cuanto llega esa persona a "creerse" enferma, que acaba por modificar su estructura molecular, su estado físico, y enfermar. Ahora veamos el contrario.

Si podemos conseguir lo anterior. ¿Qué nos impide mejorar nuestra vida, relaciones, salud, emociones y nuestra mente? Absolutamente nada.

He comprobado personalmente, que una actitud positiva ante la vida, el sincero e intenso deseo de encontrar gente que mejore nuestra vida o nos haga progresar y crecer como personas, hace que al final haya acontecimientos que precipitan esa mejora. He experimentado personalmente como deseando algo con mucha fuerza, si estaba dentro de lo que tenía que suceder en mi vida, ha sucedido, de manera natural, espontánea.

Hagamos por crear experiencias positivas en nosotros, y en todo cuanto nos rodea. La Vida está ahí, esperando, a que estemos receptivos, para enviarnos las señales necesarias para dar sentido a todo cuando nos sucede.

Por mi parte, decir que, SI CREO EN LAS SEÑALES.

23.3.10

Aires de tango...



...leía novelas y versos de amor, o, si no, miraba la espuma hirviente, cantaba en la estela del viejo vapor. En noches serenas...

Claudia. Su voz de terciopelo y fuego, como cada jueves, inundaba las paredes del Café Plaza Dorrego, en la plaza del mismo nombre, en Buenos Aires. Su manera de cantar el tango, más que cantarlo acariciarlo con ternura y besarlo con pasión, congregaban a bastante gente ese día de la semana en particular.

Había quedado con Amaia, una menuda chica de Usuahia, una de las provincias y lugares más bellos de Argentina. El caso, es que hacía una hora y media que llamó diciéndome que no podía venir a la cita, y cuanto lo sentía.

Ya eran las once y media, y el local, tras terminar la música, estaba casi vacío. Alguna pareja despistada por el amor era el complemento a las mesas esparcidas por el salón.

Yo degustaba una generosa copa de vino, y pedía uno de los deliciosos pastelillos a los que estaba acostumbrado. A su vez ojeaba levemente las páginas de sociedad del diario Clarín.

Según salía, ya cambiada, con vaqueros y una ajustada camiseta verde, Claudia, se acercó a mi mesa.

-Me apetece compartir ese vino y esos pastelillos contigo. Te he visto mientras cantaba. Y he visto el deseo con que me has mirado. Quizás no sea bueno que se te note tanto, parecías un adolescente con las hormonas deseando explotar - dijo sonriendo de manera pícara.

-¿Tanto se me ha notado? Vaya -atiné a decir mientras mi saliva se secaba por completo-.

-Si. Me gusta ser directa y clara, ya ves. Me estabas desnudando con tu mirada, haciéndome el amor con tus ojos y tu manera de respirar y moverte. ¿Sabes una cosa? Me ha gustado tanto tu sensación, ha sido tan excitante, que he cantado para ti, como agradecimiento por ser tan transparente y sincero, sin esconder nada.

-Es que realmente tu voz es puro deseo. Cada palabra tuya, rozaba mi piel, y tus manos, no cogían el micrófono, resbalaban por mi cuerpo mientras tus piernas se agarraban con fuerza a las mías, para fundirnos en un deseo interminable, lleno de susurros, de melodías, de... -dije ya más confiado y sin miedo-.

-Cariño, el tango es pasión. Es una mezcla de la fuerza de la tierra, pero también de la emoción, de poner Alma, Corazón y Vida, y como no, para mi, es como hacer el amor con mi público, una sensación de placer indescriptible viendo a la gente aplaudir y mirar fijamente embelesados. -Reconoció Claudia.

-Por eso es que la gente acude cada jueves. Porque tu haces que sea algo mágico, y especial. Algo íntimo, sensual y compartido con todos, pero a la vez solo tuyo...

-Venga, apura tu copa -dijo ella-. Esta noche el tango lo bailará mi piel sobre tu piel, y entenderás porque se baila tan agarrado y suelto, y como el momento de sentirlo haciendo el amor te vuelve loco, para después volver a la cordura. Cariño, comienza a imaginar, porque ni en sueños tendrás una noche como esta. -apuntilló Claudia humedeciéndose los labios eróticamente con su lengua.-

Vos ves la Cruz del Sur, y respirás el verano con su olor a duraznos, y caminás de noche...

8.3.10

El "6"



Como si los números quisieran darme claves para entender mis encuentros amorosos, y mis más locas e intensas noches de pasión y sexo. Como si las matemáticas cobrasen vida para explicar lo inexplicable. Pero ahí estaban.

Todos los que me habéis leído, sabéis de mi pasión por los segundos pisos -gracias a mágicos encuentros cargados de sensaciones-. En este caso, todo gira en torno al seis.

Un inocente "a las seis", dicho sin más ánimo que el de fijar una hora para encontrarnos, fue el comienzo de una cadena de increíbles y mágicos momentos que se fueron sucediendo con una pasmosa coincidencia.

Entramos en "La Chocolatería", y escogimos una mesa apartada, en una esquina. Ella pidió un té de amantes, justo el que amablemente le sugirió el camarero. Yo, un capuccino. Disfrutamos de un agradable rato de conversación, yo con mi música, ella con sus libros. Yo, hablando de mi próximo viaje, ella, de la maravillosa vista que tenía desde su nuevo apartamento.

Tras este relajado ambiente, el deseo de dar un paseo. ¿Nos trae la cuenta, por favor?. Cual es mi sorpresa -ahora voy entendiendo- cuando me presenta un papelito en el cual marca la palabra "total" seguida de un "6 euros". Aquello ya iba tomando forma.

Ella y yo habíamos planeado uno de esos encuentros en los cuales no esperas nada pero sabes que se desea todo. Nada más salir del local, casi sin hablarnos, nos fuimos a un hotel.

Si. Misterios de la Vida. O no, quien sabe. El caso es que tras dar los datos, y abonar el importe de la misma, otra vez la sorprendente coincidencia: "aquí tienen, es la 606". Por momentos pensé que la Vida estaba jugando conmigo al despiste. No dije nada a mi acompañante, tan curioso estaba ya por saber que me depararía tanto juego.

Nos duchamos como siempre que hacemos el amor. Ella, sacó del bolso una bolsita minúscula, la cual volteó sobre la cama, dejando caer -oh, cielos!- seis pañuelos "seis". Eso ya era demasiado. Más deje que transcurriera.

-Cariño, está noche vas a disfrutar de una manera especial. Y yo también, pues sabes cuánto te deseo.

Con suavidad, fue atando mis manos a los lados de la cama, continuando con mis tobillos de igual forma, yo acabando por quedar formando una estrella. Un pañuelo más para tapar mis ojos y no ver nada, y el sexto y último, acallando mis sonidos, sabia decisión.

Sin mediar juego alguno, comenzó a masajearme, y enseguida, se puso a horcajadas, montando su voluptuoso cuerpo sobre el mío, y realizando un vaivén frenético que la llevó a tener dos orgasmos seguidos, y yo a tener también uno muy intenso.

Tras ese comienzo salvaje, se tumbó a mi lado, para quedarse en duermevela, ahora se que fue para recuperar deseo y fuerzas. Al poco, ya encendida de nuevo, una experta lengua recorrió todo mi cuerpo, excitándolo, y ella, jugando a hacerme el amor sin yo poder contestar ni decidir sobre el cómo, tan excitada al tenerme así, disfrutando, llegando a cuatro orgasmos más aquella noche. Si, podéis decirlo, pues es correcto. En total, seis que tuvo ella.

Ahora, en retrospectiva, y pensando en todo aquello, me doy cuenta de cuánto más habría aprovechado de joven si me hubiesen apasionado las matemáticas. O eso creo al menos...

16.2.10

2 en 1 (leed contínuo o línea si, línea no, al gusto)


















Lento peregrinar, dolente hastío,
inconmensurable, silencio,
mudo,
palpitante,
desnudo.

El aire trae, lo que el día lleva,
ser cambiante, siempre nuevo aunque eterno,
una espiral, con un final,
y un empezar de nuevo,
escribiendo las páginas inacabadas.

Gritas en la ausencia,
besas en la cercanía apasionada,
corres, sin premura,
despiertas, a un nuevo amanecer,
sin pecados,
sin súplicas.

Sueñas,
en alas del Mundo,
construyes,
recorres mi esencia,
das vida,
renaciendo a esa vida,
la energía fluye,
mostrando todo y nada,
eres tú.